iReflexiones.

Dice la RAE que reflexionar es: «Pensar atenta y detenidamente sobre algo». Así de simple. Al menos eso parece por su definición, aunque la verdad sea dicha, no es algo que estemos acostumbrados a hacer, y si vamos un poco más lejos, tampoco es algo que estemos acostumbrados a oír o leer. En estos tiempos, reflexionar parece no estar de moda, y una de las razones es porque exige un esfuerzo por nuestra parte, un esfuerzo intelectual y un mínimo de tiempo…

Vivimos tiempos donde, al menos en apariencia, la inmediatez lo domina todo. Tenemos acceso a tal magnitud de información, de una forma tan rápida y sencilla que simplemente estamos: saturados. Saturados de noticias, de opiniones, de entretenimiento, de fragmentos de vidas ajenas, de mentiras y medias verdades, y de manipulación, que simplemente ya nos supone demasiado esfuerzo el simple hecho de decidir a que categoría corresponde cada nuevo impulso que recibe nuestro cerebro.

Muchas personas, por no decir directamente la mayoría de ellas, están perdiendo la capacidad de reflexionar, y posiblemente algunas de ellas (por no decir muchas, o alarmar al lector diciendo millones de ellas), también están perdiendo, o han perdido ya, la capacidad de pensar por si mismas.

Querido lector ¿Le parecen mis palabras exageradas, alarmistas, excesivas, estúpidas? ¿Todas a la vez? ¿Ninguna? Le propongo algo.

Hágase alguna de estás preguntas: ¿Qué opina usted sobre el aborto? ¿Sobre el matrimonio de personas del mismo sexo? ¿Sobre el derecho a morir dignamente?

O de estas: ¿Qué opina usted sobre el gobierno de su país? ¿Sobre los impuestos, la sanidad, la educación?

Después busque un espacio donde pueda estar usted solo, apague la televisión, aléjese de distracciones tales como Twitter, FaceBook, IG, o cualquier cosa que le impida estar a solas con usted mismo. Entonces, intente dar respuesta a una o varias de las preguntas propuestas, intente hacerlo con sus propias palabras, sin lemas, ni mensajes ajenos. Intente argumentar su opinión ante usted mismo, y dedique a este ejercicio más de diez minutos, más de diez minutos de verdadero esfuerzo. Reflexione.

Es muy posible que en más de un caso, una de las respuestas que usted halle, es que no tiene bastante información sobre el tema, que ironía ¿no cree? O qué lo desconoce profundamente. A mí me sucede continuamente.

Por último, me gustaría proponer al lector otras preguntas: ¿Qué opina usted sobre su propia vida? ¿Sobre su relación de pareja? ¿Con sus hijos? ¿De su situación laboral? ¿Sus ideas son propias, o completamente ajenas? ¿Cree usted realmente lo que piensa? ¿Cómo es usted, qué piensa realmente? Reflexione.

Sin duda, si usted lo desea, volveremos a encontrarnos en estas páginas. Nos leemos en los comentarios. Muchas gracias por su atención.

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